Roque Dalton, poemas para un asesinato cuarenta años después

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Alta hora de la noche

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto

desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

ROQUE DALTON

Llegué a Roque Dalton a través de Roberto Bolaño, que es como llegar a una pequeña Iglesia románica desde una catedral gótica. Quizá nadie entienda la frase pero supongo que los lectores de Bolaño, o los fanes de Bolaño si no es que son lo mismo, la comprenderán. Dalton, autor del bellísimo poema que encabeza estas líneas, fue asesinado tal día como hoy hace 40 años por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo al creer que era un agente infiltrado de la CIA.

El poeta salvadoreño (1935-1975) fue también ensayista, periodista, activista político e intelectual. Viajó a Chile para estudiar derecho y aprendió marxismo y estudió también en México además de viajar en 1957 a la Unión Soviética. Al regresar se unió al partido comunista salvadoreño y estuvo encarcelado hasta que en 1961 le expulsaron del país. En su exilio pasó por México, Checoslovaquia y Cuba, en donde despuntó su inmenso talento literario. Tras la invasión de la Bahía de Cochinos de 1961 recibió instrucción militar y en 1964 le volvemos a encontrar en El Salvador donde fue perseguido, nuevamente encarcelado y torturado por la CIA. En 1969 volvió a Cuba y ganó uno de los premios más importantes de la literatura sudamericana: el premio de Poesía Casa de las Américas por el libro Taberna y otros lugares.

Daltón, uno de los más grandes poetas revolucionarios, fue también un hombre de acción. Decidió involucrarse directamente en la lucha armada en El Salvador, pero sus compañeros de partido no estaban preparados para un hombre de una enorme talla intelectual. En los archivos del grupo guerrillero se reconoció que su asesinato y la acusación de pertenecer a la CIA “había sido un montaje para eliminar a alguien a quien solo podían acusar de ser un intruso y un aventurero. Un indisciplinado que era perjudicial y dañino para el proceso revolucionario salvadoreño”, algo que reconocieron en 1977. Dalton era demasiado molesto. Tal vez por eso escribía estos versos y tal vez por eso hablaba de él Roberto Bolaño y le cantaba Silvio Rodriguez. Tal vez.

Poema de amor

Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
(“me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
(“La gruta azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.



Categories:Crònica, Perfiles

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