El día que Elmore Leonard nos llevó a los años treinta

implacable

Elmore Leonard (1925-2013) es uno de los grandes nombres de la literatura negra americana. Su obra ha tenido una buena recepción editorial en España, aunque falten títulos por traducir. Iniciado en las letras a finales de los años cincuenta y en el mundo del western, pronto se pasó a la novela negra y sus famosas diez reglas (consultables aquí: http://www.escritoresvascos.com/cajon-desastre/54-bazar/3124-10-reglas-para-escribir-ficcion-elmore-leonard) le han convertido en un maestro de la escritura a partir de la última de ellas: si suena a escritura reescríbelo. Con más de medio centenar de novelas negras publicadas, Leonard ha sabido hacer algo al alcance de muy pocos: crear un estilo propio.

Un tipo implacable, publicada por Alianza el 2006, es una novela extraordinaria. En ella nos trasladamos a la Oklahoma de los años treinta, el escenario en el que se mueve Carl Webster, un ayudante del sheriff algo chulo hijo de un hombre rico veterano de la guerra de Cuba que se dedica a plantar nogales. Webster se ve implicado en la persecución de numerosos criminales –cuanto más famosos mejor- a los que muy a menudo acaba matando. En el lado contrario tenemos a Jack Belmont, hijo de un multimillonario y tocado por la esencia del mal que le convierte en un verdadero psicópata obsesionado por convertirse en el enemigo público número 1 a base de atracar bancos y asesinar a gente. Claro que para convertirse en el enemigo público número 1 tendrá que esperar que abatan a Bonnie and Clyde y sobre todo al más grande de todos los tiempos: John Dillinger.

La novela nos muestra cómo Webster se va convirtiendo en el agente estrella al servicio de la ley, y a la vez nos muestra como Belmont va entrando progresivamente en su espiral de violencia. Pero además también tenemos a un escritor dispuesto a fomentar el mito de ambos rivales enfrentados: Tony Antonelli, que escribe para la revista True Detective artículos vistos y oídos y sentidos en primera persona pero recreados para los lectores de grandes tiradas. Evidentemente, un triángulo tan perfecto como éste sólo se puede mantener con unas cuantas chicas fatales –entre ellas la pelirroja reconvertida Louly de quién resulta imposible no enamorarse un poco-, unos buenos personajes secundarios –Virgil, el padre de Webster, por ejemplo- y una manera endiabladamente buena de escribir.

El contexto es esa América profunda de los años treinta, los de la Gran Depresión y del Dust Bowl, que magníficamente recreó John Steinbeck en Las uvas de la ira. Leonard hace una reconstrucción perfecta del momento y lo hace con unos diálogos acerados, con las descripciones justas y precisas y con una sucesión de episodios en los que vemos crecer a sus personajes hasta adquirir condición trágica, tantas veces hermandada con la épica que constantamente busca Antonelli para sus historias en True Detective. La lectura de Un tipo implacable es un homenaje a todos los grandes clásicos pero escrito por otro clásico con una evidente maestría literaria, un festival para todos los sentidos y uno de esos libros que hacen que merezca la pena leer.

 SEBASTIÀ BENNASAR.

Un tipo implacable

Elmore Leonard

Alianza Literaria

2006

401 páginas.

Traducción de Catalina Martínez Muñoz.



Categories:Ad vitam aeternam, Crònica

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