SIN CUENTAS PENDIENTES

Susana Hernéndez acaba de publicar Cuentas pendientes, la tercera obra protagonizada por la subinspectora de los Mossos d’Esquadra Rebeca Santana (aviso para navegantes, cada una de las obras de la serie, Curvas peligrosas, Contra las cuerdas y esta se pueden leer de forma independendiente). La edición corre a cargo de Alrevés, que ya publicó la segunda de la serie y que ha tenido tanta paciencia como los lectores de Hernández, puesto que han pasado tres años entre un título y otro. Pero en esos tres años de espera la escritora ha madurado y si hasta el momento era una escritora muy interesante con mucho potencial ahora se ha consolidado como lo que llevaba tiempo proclamando que sería: una escritora muy buena.

En esta novela destaca sobretodo la evolución de Hernández en la complejidad de sus estructuras. Así pues, arrancamos con el suicidio de un adolescente a lo bonzo, del que automáticamente nos olvidamos durante casi cien páginas. Y es que en el primer capítulo, seis meses después de esa acción introductoria, nos encontramos a dos niños escapando de un sótano donde están encerrados. En la huida uno de ellos muere y empieza la acción propiamente dicha de la novela, aunque en ese tour de force de montaje que hace la escritora, ya nos incluye una serie de anticipaciones que nos mantienen en vilo, sabemos que hay algo que va a pasar pero no sabemos cuando, y por tanto estamos leyendo la novela con como mínimo tres frentes principales abiertos (además de las relaciones personales que conforman el otro centro de la novela).

La ambientación del texto en las fiestas navideñas ayuda a que Hernández pueda hacer una crítica demoledora a la sociedad de consumo y a la visión tradicional de dichas fechas: su familia poco convencional (el abuelo con quien se crió y Malena Montero, la fiscal con quien comparte su vida) ayuda a la incisión profunda de la escritora en precisamente uno de los marcos más convencionales que existen.

Podría pensarse que añadiendo complejidad a la trama (y subtramas) Hernandez podría perder algo de la intensidad en la creación de sus personajes que son la marca de la casa. Al contrario: ha mantenido esa forma excelsa de hacer crecer a los protagonistas y a la vez ha aumentado el ritmo de la obra y sus valores literarios para crear una novela profundamente negra que incluye una serie de despiadados e inquietantes adolescentes que bucean en lo más profundo del género. Luego, claro está, los componentes extra: la historia de amistad; la historia de pareja; el sexo explícito; la corrupción en las clases altas; los giros en las tramas; y la inevitable persecución en Harley marca de la casa. Todo bien combinado, con diálogos creíbles, situaciones verosímiles, un buen conocimiento de la geografía urbana y de la tradición literaria. Hernández ha consolidado su historia hasta dejar todas las cuentas pendientes resueltas y bien resueltas y consolidándose como una escritora a la que hay que leer.

SEBASTIÀ BENNASAR

Cuentas pendientes

Susana Hernández

Alrevés

Barcelona, 2015



Categories:Crònica, Pata Negra

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