JULIÁN IBÁÑEZ vs CLAUDIO CERDÁN, EL COMBATE DEL SIGLO (la crónica)

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Claudio Cerdán, Àlex Martín, Javier Sánchez, Julián Ibáñez. Foto: Salamanca Negra

Estrenaba el congreso de novela y cine negro de Salamanca una fórmula nueva para sus sesiones plenarias ayer martes: un encuentro dialéctico a dos voces dirigido con mano experta y sabia por Javier Sánchez Zapatero y Àlex Martín Escribà, directores del congreso. Hasta ahora les habíamos visto entrevistar a dos voces a los autores y directores que pasaban por Salamanca, pero nunca se habian enfrentado al reto doble. Y hay que decir que la fórmula funcionó a la perfección, posiblemente porque escogieron al mejor escritor de novela negra de España, Julián Ibáñez (que acababa de recibir un jamón de pata negra por la maravillosa Gatas salvajes) y un aspirante a sucesor muy digno que entró rápidamente en el juego: Claudio Cerdán. Nosotros lo habíamos llamado el combate del siglo y aquí os dejamos las perlas de un encuentro que no nos defraudó y en el que Ibáñez mandó desde el principio: hora y media los cuatro de pie buscando la cercanía del respetable: “no me jodas que vamos a hacerlo sentados detrás de la mesa como si fuese una clase, no no, aquí delante y de pie, con todos, no?”, impuso el maestro en la primera de las sabias elecciones de la tarde.

JULIÁN IBÁÑEZ: “A mi sólo me sale novela negra, la novela enigma no me interesa. Empecé leyendo a Agatha Christie y por suerte cayó en mis manos Cosecha Roja de Dashiell Hammett y ya no quise saber nada de la novela enigma, porque por encima de Hammett sólo está Chandler, que es Dios. Yo soy un tipo muy limitado, no puedo leer esa novela enigma que se hace ahora en todos lados, Mankell por ejemplo. A mi me gusta el hardboiled, los dos citados, Jim Thompson, James Ellroy… ahí es donde estoy cómodo”

CERDÁN: “Estoy muy de acuerdo con Julián, al que admiro mucho. Yo empecé leyendo cómics, odiaba los libros del colegio, eran aburridos e inútiles hasta que cayó en mis manos un libro brutal del año 1900, La llamada de la selva, de Jack London, y vi que había otro tipo de novelas que me llevaron al western y hacia el negro. Necesitaba historias contundentes que me removiesen, no como PD James, que es superaburrida, yo necesitaba a James Ellroy y por ahí me fui encaminando hacia la vertiente más dura y agresiva con una cierta estetica de western, con sus propios códigos éticos y con bares cochambrosos donde se junta lo peor de la sociedad. La novela negra debe mostrar lo que la sociedad no quiere que se vea y tiene que remover al lector. Disney no tiene sentido porque la violencia es dura”.

IBÁÑEZ: “La diferencia entre pueblo y ciudad ya no existe, pero antes sí. Cuando era pequeño cambiábamos de pueblo constantemente porque mis padres eran maestros y expedientados como perdedores de la guerra. Al final fuimos a vivir a Tirso de Molina, en Madrid, y mis padres eran muy puritanos en cas, pero en la calle tenía la libertad. Y había allí unas putas muy buenas y muy baratas y yo jugaba entre sus piernas a las chapas y a las canicas con los otros niños y esa vida era muy parecida a la libertad, a lo contrario que tenía en casa, por eso lo reflejo en los libros, porque me resultaba simpático esas mujeres con sus propios códigos éticos”.

CERDÁN: “En los años ochenta parecía imposible que pudiese haber novela negra ambientada en España y sin embargo se hizo en las grandes capitales. Yo me decidí por una ciudad que conocía bien, Alicante, que tiene un casino, una base militar, un puerto por donde entra de todo, una política que no hace falta explicar y barrios del extrarradio como las Mil Vivienda, una ciudad con parques muy bonitos con los arenales llenos de jeringuillas de yonquis. Alicante lo tiene todo y muchas veces es la provincia con más crímenes por habitante de España”.

IBÁÑEZ: “Solo ahora me he dado cuenta que siempre he escrito el mismo personaje cambiándole el nombre, así que ahora se lo he dejado, le cambiaba el nombre y no tengo ni idea de por qué coño lo hacía”.

CERDÁN: “En mis novelas predomina la primera persona y el personaje está en cámara constantemente y me aburro y llega el caos absoluto y luego los personajes se van cruzando en las diferentes novelas, aplico el reciclaje”.

IBÁÑEZ: “No pongo párrafos largos porque son un coñazo. Busco el pequeño detalle y el golpe de efecto inteligente, a lo Chandler. Gertrude Stein le dijo a Hemingway en París que quitase los adjetivos y los adverbios. Es eso”.

CERDÁN: “Lo fácil era describir una universidad bonita, pero la mía se construyo encima de un suelo tóxico militar, con una cementera al lado llenando de porquería nuestros pulmones y un tanatorio al lado incinerando muertos. Pues eso”.

IBÁÑEZ: “Escribo sobre la periferia de Madrid porque está deshumanizado. La mayoría de los escritores señoritos no salen de Serrano, pero yo me iba con un amigo que vendía electrodomésticos a  ver esos barrios. Y Mataporquera, el pueblo que sale en “Gatas Salvajes” es la leche, tuve que inventarme la mitad del pueblo porque me daba pena poner el real de tan jodido como es”.

CERDÁN: “Exhibo la peor cara de la ciudad. Podríamos hacer una ruta por el Alicante que describo, pero volveríamos sin reloj”.

IBÁÑEZ: “Yo describo situaciones, no soy muy bueno en los argumentos, que es lo único que salva a las novelas enigma. Chandler es Dios pero los argumentos son una mierda y cuando le quieres imitar es cuando la cagas. Por eso hao argumentos sencillos pero muy sólidos, eso es esencial, no hay que querer ser Chandler a la primera y por eso uso la escaleta”.

CERDÁN: “Yo también soy de escaleta, que es muy básica porque después me gustan las sorpresas finales y en cambio me doy máxima libertad en los diálogos”.

IBÁÑEZ: “Puestos a reivindidr, yo reivindico “El inocente”, de Mario Lacruz, que es un pionero. Manolo Vázquez Montalbán crea un personaje que me parece artificioso, es agradable pero no lo leería dos vecces. Las novelas de Perez Merinero son la hostia y me gusta mucho el primer Juan Madrid y el primer Andreu Martín”.

CERDÁN: “Cuando escribes coges trocitos de todos los autores que te gustan, pero yo reivindico a Mariano Sánchez Soler, fui alumno suyo y me pegó todas sus manías en el taller y me influye bastante”.

IBÁÑEZ: “Vivimos tal vez el tercer boom de la primera novela negra. Nosotros pensamos que el primero falló cuando aparecieron las televisiones privadas. Ahora hay una explosión de autores muy buenos y no das abasto para leerlos, pero la novela policíaca está mucho más consolidada fuera. La novela enigma se va a vender simpre porque a la gente le gusta el misterio, pero el hard-boiled es mucho más difícil, tendrá una clientela pequeña, fija, muy consolidada pero ninguno será un bestseller. Si James Ellroy que es el mejor vendió 1200 ejemplares de Jazz Blanco en España, ¿qué podemos hacer los demás?

CERDÁN: “El problema es que intentan vender como tal las que no son ni negras…”

IBÁÑEZ: “Yo escribo lo que me pide el cuerpo, luego RBA me hace una portada de mierda pero se ve en los aeropuertos y en las estaciones y claro ahora publico con chicos fantásticos que me dan un trato humano pero no tienen tanta potencia comercial. Me consultan las portada, luego hacen lo que quieren pero por lo menos no me meten molinos de viento”.

SEBASTIÀ BENNASAR



Categories:Crònica, Negro sobre Blanco, Pata Negra

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