RETRATO DE ESCRITOR COLGANDO DE UN HILO

La novela breve “La Uruguaya”, de Pedro Mairal, es un demolidor retrato en primera persona de una generación devastada por las crisis

Cuando uno tiene en sus manos un libro de la editorial Asteroide tiene la sensación de -a pesar de la diversidad de su catálogo- haber entrado en una gran familia en la que se convive, mejor o peor, bajo un mismo techo, que no es otro que el peculiar gusto de los editores. Por eso Asteroide se ha consolidado como una de las editoriales a seguir y por eso sus libros nunca defraudan.

La Uruguaya, de Pedro Mairal, lleva más de diez ediciones, así que por algo será. Narrada en una prodigiosa primera persona difícil de aguantar en un espacio narrativo tan largo y de alta intensidad, la novela nos explica un día en la vida de Lucas Pereyra, escritor argentino de unos cuarenta años afectado por la crisis económica de su país y por la crisis matrimonial y moral que va arrastrando desde hace tiempo.

Lucas tiene que cruzar a Uruguay a recoger el dinero que le envían editoriales de Colombia y España a cambio de libros futuros que tiene que escribir, y desde el primer momento el lector sabe que las cosas no irán como estaban previstas. En el otro lado debe encontrarse con Guerra, un amor no consumado de verano de quien está profundamente enamorado y que también esta pasando sus propias crisis.

La narración incluye en su interior microrelatos escondidos, golpes de humor y unas lucidisimas reflexiones sobre el oficio de escritor y sobre la paternidad que lo convierten en una pequeña joya y en una de las grandes novelas sobre la precariedad y los planes frustrados.

Mairal consigue crear un personaje con el que es imposible no empatizar y además demuestra en muy pocas páginas un amor por Buenos Aires y por Montevideo al alcance de pocas plumas. Pero sobretodo nos muestra como la literatura se acaba superponiendo a las adversidades. Mairal se convierte así en uno de esos escritores a los que queremos seguir leyendo porque a todas esas virtudes se le une la de un uso sensacional del idioma en todo su esplendor, sin ni siquiera plantearse por un momento hacer ninguna cesión en busca de más lectores en España. Y ese es también otro de los grandes méritos: al cabo de dos páginas el lector está con Pereyra y todo lo demás no importa, sólo traer la plata a casa.

SEBASTIÀ BENNASAR.

La Uuruguaya

Pedro Mairal

Libros del Asteroide.