Federico Axat: “El thriller es como el juego de ajedrez donde el autor debe ir dos o tres jugadas por delante del lector”.

Federico Axat

Federico Axat. Fotografía de Carles Domènec.

En las primeras páginas de ‘La última salida’ (Destino), nos encontramos con Ted, el protagonista, que está a punto de pegarse un tiro. Algo sucede: unos gritos, una nota en un papel. Todo cambia. Federico Axat (Buenos Aires, 1975) juega en la novela con el tiempo, anima al lector a descubrir la vida del protagonista.

¿Cómo surgió la idea de empezar con el intento de suicidio del protagonista?

Mis anteriores novelas tienen todas un final sorprendente. En esta, buscaba una historia con una pregunta fuerte desde el inicio, con giros en la trama. Tenía, por otro lado, el relato de Ted que estaba a punto de quitarse la vida. Él lo tiene todo. El lector no acaba de entender su decisión y recibe la intromisión del personaje de Lynch. Ahí surgió la idea de desentrañar la historia a partir del incidente inicial. No hago una planificación exhaustiva de las tramas. Voy descubriendo la historia a medido que avanzo. Eso parece contradictorio con la definición de un thriller donde todas las piezas deben encajar pero yo descubro la historia mientras escribo. Eso implica tener que reescribir pasajes enteros, es un mecanismo lento. Dejo a los personajes que fluyan para ser más fiel a ellos. Me permite más tiempo para la parte creativa.

La trama está llena de giros.

El ajedrez es un tema explícito en la novela pero, en general, me gusta pensar en el thriller como un juego de ajedrez entre el lector y el autor, donde este ultimo debe ir dos o tres jugadas por delante. Si eso no sucede, lo más probable es que la novela no funcione. La dosificación de la información es esencial y es lo que más me divierte de mi trabajo. No se trata de engañar al lector, es todo lo contrario. Hay que ser honesto con lo que se muestra.

¿Cómo influye su formación de ingeniero en su faceta de escritor?

Tengo una formación analítica, una manera de organizar las cosas que ha sido constituye mi identidad como autor. Cuando cuento una historia, me gusta que las piezas encajen. Otro tema, que está presente, es el laberinto. Si no se cuenta con detalle y orden, podría llegar a confundir al lector, se podría convertir en una cárcel. Hay que colocar trampas al lector pero también ayudas.

Federico Axat

Federico Axat. Fotografía de Carles Domènec.

El libro se ha traducido a muchos idiomas.

Llevamos 27 traducciones. Es un número increíble y la guinda del pastel es la adaptación a la película.

Barcelona y Buenos Aires son dos capitales de la novela negra.

Es cierto lo de Barcelona. Hay autores españoles geniales. Los suecos y los franceses son fuertes pero no tenemos nada que envidiar. Y digo tenemos porque me considero en el mismo barco.

¿Cómo es Buenos Aires respecto al género policiaco?

Es una ciudad literariamente muy rica. Yo sitúo mis historias en Estados Unidos pero me siento muy identificado con la literatura de Buenos Aires. Hay autores que sitúan las novelas policiacas en Buenos Aires y usan un léxico peculiar. A veces, pienso que debe ser difícil entender desde fuera el submundo tan propio del país. Quizás sea solo un prejuicio porque puede ser más rico como experiencia, para el lector. Me encanta que Stieg Larsson me cuente que las cañerías se congelan, algo que debe ser una obviedad para un nórdico. En algún punto, ambientaré alguna novela de Argentina.

¿Es posible desvincularse de Argentina como autor?

Sí, porque soy un escritor de ficción. En anteriores novelas, llegué a inventar una ciudad. Podría escribir con una historia ambientada en otros planetas. Puedo elegir cualquier atmósfera para contar una historia. El entorno es siempre un telón de fondo.

¿Se ha confirmado que se hará una película de la novela?

Sí, a nivel contractual. Es un estudio de Hollywood muy importante. Han comprado los derechos. La idea es filmar una película. Tengo colegas que me han comentado que han quedado decepcionados cuando han adaptado sus novelas porque acaba siendo algo diferente de lo que imaginaron. Hay un riesgo. Controlas casi el 100 por cien del libro pero la película es otra cosa. El estudio que hay detrás, en mi caso, tiene los laureles para pensar que eso es imposible que suceda.

¿Se imagina a algún actor para su protagonista?

Para Ted, cualquier actor de primera línea. Es un personaje complejo. Michael Douglas hizo hace año ‘The game’, que tiene mucho que ver con lo que sucede en esta novela.

Carles Domènec



Categories:Crònica, Negro sobre Blanco, Pata Negra

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